La creciente diversidad cultural de la fuerza laboral es una realidad actual que nos plantea un proceso globalizador sin retroceso y exige un cambio de paradigmas en términos de gestión estratégica de los RRHH. Ya no es suficiente con reconocer la existencia de diferencias en el trabajo, es necesario dar el siguiente paso; ir de la sensibilidad cultural hacia la inteligencia cultural. En otras palabras, las empresas necesitan desarrollar un talento que permita hacer frente a los distintos desafíos competitivos globales que presenta el nuevo contexto multicultural. En Argentina, firmas como Chevron, Banco Itaú, Tarjeta Naranja y Deloitte comprendieron esta realidad y se embarcaron en el enorme desafío de desarrollar profesionales con inteligencia cultural de 4 maneras diferentes:
Recursos globales: Ni las fronteras ni los gobiernos presentan límites a la hora de identificar y capitalizar las ubicaciones más estratégicas para optimizar la eficiencia operativa de una compañía. Y no estamos hablando exclusivamente de materias primas, sino también de talento. Esto fue exactamente lo que buscó Chevron, líder global en cuestiones energéticas, al establecer su Centro de Servicios Compartidos en Argentina para apoyar los negocios a nivel global. Sin embargo, para poder brindar un servicio de calidad bajo estándares culturales tan diversos como el de Estados Unidos, Filipinas, India, Nigeria o el Reino Unido, era fundamental desarrollar profesionales con la habilidad para interactuar efectivamente con personas de otros países. Ver programa de desarrollo en Chevron. Continuar leyendo

Los profesionales aprenden mejor sobre la cultura cuando son capaces de reconocer comportamientos particulares e interpretarlos dentro de su contexto cultural.
El nivel de adaptación del expatriado al país de destino está determinado por múltiples factores. Toda expatriación conlleva una serie de desafíos que afectan el normal funcionamiento del individuo. Estos desafíos implican un proceso de múltiples pérdidas y cambios: reconocer los viejos códigos culturales y adaptarlos a los códigos culturales del país de destino.
La guerra por el talento, en la cual compañías de todos los tamaños están involucradas, no conoce fronteras. Empujadas por sus necesidades de talento de alto potencial y seducidas por los beneficios de la diversidad cultural, las compañías del todo el mundo seleccionan para sus roles claves en base a las competencias en lugar del país de origen.
La urgencia por líderes empresariales culturalmente competentes no tiene precedente. Gracias a la globalización, Internet y otros avances tecnológicos, formamos parte de un nuevo mercado global.
El desempeño económico de 
Creemos que gran parte de los problemas de adaptación y supervivencia de las empresas en nuevos mercados se debe esencialmente al desconocimiento de las formas en que piensan, actúan y trabajan sus habitantes. El programa Conciencia Cultural en Comercio Exterior reduce la barrera de entendimiento existente entre las empresas y su nuevo contexto multicultural.