Nuestra percepción de la realidad se encuentra directamente influenciada por la cultura dónde crecimos. Desde nuestra más temprana niñez, a través de nuestros padres, la escuela, la sociedad, etc. se van formando nuestros valores y creencias que determinan en gran medida y de manera inconsciente, cómo juzgamos y respondemos ante distintas situaciones. Si es nuestro objetivo ser efectivos en contextos multiculturales, necesitamos volvernos conscientes del poder gobernante que tiene la cultura en nuestro propio comportamiento. ¿Acaso puedes responder por qué te comportas como te comportas o piensas como piensas? La siguiente paradoja surgida de una investigación refleja claramente lo difícil que es reconocer el poder gobernante e inconsciente de nuestra cultura:
En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unas bananas. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a las bananas, los investigadores mojaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender en busca de una banana, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.
En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación. Continuar leyendo
