Carolina Martínez, analista senior de compras de una empresa multinacional con oficinas en Colombia, llamó a uno de sus proveedores en Argentina, Maximiliano, diciendo que quería cancelar ese mismo día todo lo relacionado con la ultima orden de compra y que por favor le enviara cuanto antes los datos correspondientes. Si bien era algo que Maximiliano no se esperaba, se comunicó inmediatamente con el departamento de exportaciones pidiendo que suspendieran el envío de la mercadería que iba para Colombia y dio de baja en el sistema a la factura correspondiente a la orden de compra en mención. Cumplidos los procedimientos exigidos en este tipo de casos, Maximiliano envío un email a Carolina informando el número de cancelación de la orden de compra. Al recibir el email, Carolina reaccionó con mucho desconcierto.
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6 meses después de que ABC, una compañía minera, había firmado un contrato de largo plazo con un comprador extranjero para comprar
Martín, un importante ejecutivo argentino de una firma multinacional de origen estadounidense, acababa de arribar a la ciudad México para comenzar uno de los más importantes desafíos de su vida profesional y personal: Liderar el cambio de cultura organizacional de una empresa mexicana tradicional recientemente adquirida por su firma. Varios de sus amigos argentinos ya le habían comentado sobre la hospitalidad mexicana y le habían advertido sobre lo picantes que podían llegar a ser algunos de sus platos más tradicionales. Su familia lo acompañaba en esta aventura que había iniciado con mucho entusiasmo e ilusión.
Eduardo Perevicin, vicepresidente global de ORC, se encontraba trabajando en el diseño e implementación de políticas de Recursos Humanos para ser aplicadas en una organización recientemente fusionada. Las compañías eran de Argentina (casa matriz) y de México. Los equipos de ambas organizaciones se reunieron por 3 días enteros para redactar las políticas y decidir sobre el calendario de implementación.
Un gerente alemán fue puesto a cargo en una unidad de negocios brasilera en Río. Cuando llamó a su primera reunión general a las 9am, se quedó atónito al ver a la gente pasear casualmente durante los primeros 15 minutos de la reunión. Entonces advirtió a su equipo que este tipo de comportamiento no iba a ser tolerado y que desde el día siguiente, la puerta de la sala de conferencias sería cerrada 1 minuto luego de las 9, y quienes no estuviesen para esa hora serán excluidos de la reunión.
María, una joven mujer de América Latina, y su esposo se han mudado recientemente a los