Un aula del tamaño de un país

Estudiar en el exterior es una experiencia verdaderamente enriquecedora para la educación de cualquier estudiante. Sin embargo, como cualquier oportunidad, es importante asegurarse de que se podrá extraer lo máximo de ella, porque si sale bien, puede llegar a cambiar tu vida.

Los beneficios de estudiar afuera duran para siempre y son ampliamente reconocidos. La oportunidad de descubrirse a uno mismo y ganar experiencia práctica para desenvolverse en una cultura diferente, son de los más importantes, además de hacer que sea significativamente más fácil aprender un idioma extranjero y obtener fluidez, y aprender de maneras que un ámbito de aulas no permitiría. Es una enorme contribución al desarrollo de las habilidades esenciales para el éxito de los futuros profesionales del mundo actual. De hecho, muchos países promueven activamente los programas de intercambio internacional de estudiantes: El senado de Estados Unidos publicó una resolución para apoyar a los programas de estudios en el exterior con el objetivo de contar con una mayor población de ciudadanos estadounidenses globalmente concientes. En muchos países europeos como Alemania y Francia, una experiencia internacional, ya sea de estudio o trabajo, es un prerrequisito para poder graduarse.

Ahora bien, la experiencia en sí no garantiza estos resultados. ¿Qué sucede cuando los estudiantes invierten la mayor parte de su tiempo libre interactuando con sus amigos en casa a través de las redes sociales? Un estudio reveló que en promedio, los estudiantes estadounidenses gastan más de 4 horas por noche comunicándose con amigos en su país a través de Facebook y Skype. Si la experiencia internacional no salen bien, pueden erosionar cualquier intento de desarrollar sensibilidad cultural y hasta acentuar el etnocentrismo y los estereotipos.

Entonces, ¿qué marca la diferencia? Fundamentalmente, el valor de una experiencia internacional lo determina la persona, no obstante, hay algunos elementos que pueden jugar un rol poderoso en el éxito de un programa internacional de estudio:

  • Planificación personal: Lo primero que tienes que definir es qué esperas extraer de tu viaje de estudio al extranjero y cómo la experiencia encajará en el desarrollo de tu planificación de carrera. De lo contrario corres el riesgo de simplemente perder el tiempo o tomar las decisiones incorrectas.
  • El destino: Lo que puedas aprender de cada experiencia variará ampliamente dependiendo del país a donde te dirijas. ¿Prefieres un área urbana o te sentirás más cómodo alejado de la ciudad? ¿Por cuánto tiempo te quieres ir? ¿Qué destinos te permite considerar tu presupuesto? ¿Buscarás un destino en el que hablen tu lengua o uno que te permita aprender o mejorar otro idioma? Lo importante es mantenerse tan abierto como sea posible y no descartar opciones sólo porque suena “exótico”.
  • Selección de la Universidad: Investiga qué tan preparadas se encuentran las universidades para contribuir a tu experiencia como estudiante de intercambio y desarrollar actividades que maximicen la integración cultural. Es también el momento de buscar becas y subvenciones que se encuentran disponibles y que podrían facilitar tu experiencia.
  • Prácticas locales: En lugar de solamente reubicar las clases en una cultura y zona horaria diferente, aprovecha las oportunidades locales de aprendizaje. Desde organizar visitas a museos o unirse a grupos deportivos, hasta coordinar reuniones y entrevistas con expertos locales y explorar la posibilidad de realizar una pasantía relacionada con tus estudios.
  • Preparación intercultural: ¿Qué se espera de los estudiantes en el aula y cómo se relacionan entre sí? ¿Cuál es el rol del profesor? ¿Qué se califica y cómo se califica? Todas estas son variables que dependen de la cultura de destino y que es importante considerar a la hora de embarcarse en la aventura de estudiar en el extranjero, de manera de evitar sorpresas, frustraciones y prejuicios.

No te preocupes por los costos que implica estudiar en el exterior ni por los obstáculos en el camino, sin duda los beneficios que se obtienen valen la pena. Tanto los tangibles como los intangibles, estos beneficios impactarán en los estudiantes para toda su vida.

¿Has estudiado en el extranjero? ¿Qué le recomendarías a los estudiantes internacionales para que aprovechen mejor su experiencia?

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2 pensamientos en “Un aula del tamaño de un país

  1. Estudiar en el exterior puede abrir nuevas posibilidades y proyecciones. Tener la posibilidad de interactuar con otra cultura, conocer nueva gente y vivir experiencias diferentes son cosas que todos deberíamos planear en nuestra vida… Algo que no se debe dejar de hacer al viajar a otro país es empaparse de las costumbres con las que uno se rodea, puesto que así es como se vive realmente otro país!

  2. Pingback: Las universidades están reprobando en materia intercultural « ICEBERG Inteligencia Cultural

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